Siéntese en el suelo
con las piernas juntas, estiradas y con la columna erguida.
Incline lentamente el tronco hacia delante y aproxímelo tanto como pueda
a las piernas.
Coloque las manos en las plantas
de los pies o en los tobillos. Evite doblar las rodillas y deje que los antebrazos
se aproximen al suelo tanto como le sea posible.
Regule la respiración.
Mantenga la postura
el tiempo indicado, deshágala con lentitud y relájese.
CONCENTRACIÓN Durante
el mantenimiento de la postura puede dirigir la atención mental a lo largo
de la columna vertebral o a la respiración.
TIEMPO
De cuarenta y cinco segundos a un minuto. Esta postura se puede
realizar dos veces.
EFECTOS
Estira y revitaliza todos los músculos
posteriores del cuerpo.
Mejora el riego sanguíneo
de todo el organismo.
Dota de flexibilidad
a la espina dorsal hacia delante.
Ejerce un
beneficioso masaje sobre órganos y vísceras del abdomen.
Estabiliza la acción cardíaca.
Elimina tensiones y bloqueos, induciendo a la relajación
profunda.