Sitúese de pie con las piernas juntas y estiradas,
la columna erguida y la cara mirando al frente.
Separe las piernas y coloque los brazos en cruz.
Incline lentamente el tronco hacia la pierna izquierda, llevando la mano derecha
al pie o tobillo izquierdo. Acerque la cabeza tanto como pueda a la pierna izquierda.
Regule la respiración.
Mantenga la postura el tiempo indicado, deshágala con
lentitud y efectúela hacia la otra pierna.
CONCENTRACIÓN Durante
el mantenimiento de la postura puede dirigir la atención mental a lo largo de
la espina dorsal o a la respiración.
TIEMPO
Cuarenta segundos. Esta postura puede reali-zarse dos
veces por cada lado.
EFECTOS
Abastece de abundante sangre la
cabeza, mejorando el funcionamiento del cerebro, los órganos sensoriales
y la glándula tiroides.
Dota de flexibilidad hacia delante
a la espina dorsal estira y revitaliza todos los músculos
posteriores del cuerpo.
Ejerce masaje sobre
todos los órganos abdominales.
Aumenta
la capacidad de atención, concentración y memoria.